“Joven Ud. va a servir en Colombia”.
Este misionero pasó 22 meses en Colombia como compañero menor, siempre siguiendo sin decir mucho y realmente sin aprender el idioma. Entonces un día, poco antes de que él fuera a casa mientras él y su compañero estaban esperando por un tren, un anciano palmeó su hombro y preguntó en un español roto, si ellos eran los misioneros mormones. El hombre viejo habló con el misionero japonés y le dijo que él parecía ser descendiente de japoneses. Ellos hablaron en japonés por un buen rato, después de que se despidió del hombre viejo, el misionero le dijo a su compañero que ellos tenían una cita esa noche. El hombre había preguntado si ellos podían hablar con algunos de su familia y amigos.
Al llegar a la dirección el señor japonés les invito a pasar dentro donde 64 personas japonesas que no hablaban español ni inglés esperaban por ellos. Finalmente el Elder tenia la oportunidad de ensenar el evangelio en japonés. El trabajo furiosamente para ayudarles a entender el evangelio. Él bautizo al anciano y todas las 64 de esas personas antes de que él terminara su misión. Cuan grande era la alegría de estas 65 personas por el sacrificio y el servicio de este joven.

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